Escorts en Marina Botafoch
Marina Botafoch es el amarre de los superyates y el salón náutico permanente de Ibiza: pantalanes de eslora imposible frente a Dalt Vila, restaurantes de muelle, el casino y, a pocos pasos, el triángulo nocturno de Lío, Pacha y el antiguo Heart, hoy Chinois. Es la zona donde una acompañante elegante pasa con la misma soltura de la cubierta de un yate a una mesa de cabaret, y donde cada plan puede empezar en tierra y terminar en el mar.
¿Puede una acompañante subir a bordo de un chárter desde Botafoch?
Sí, y es una de las reservas más solicitadas del verano. Basta con indicarnos el nombre de la embarcación y la hora de salida: la acompañante llega al pantalán con la antelación acordada, vestida para un día de navegación, y la tripulación la recibe como a cualquier invitada. Los chárteres habituales zarpan hacia Formentera o las calas del sur y regresan con la puesta de sol, entre seis y nueve horas de mar. Conviene reservar con uno o dos días de margen para coordinar horarios con el patrón, aunque en temporada gestionamos embarques el mismo día. Una acompañante habituada a la vida a bordo entiende los códigos de un yate: discreción ante la tripulación, soltura en el agua y conversación que hace corta la travesía.
¿Cómo es una noche de lujo alrededor de la marina?
Empieza en los muelles, con un aperitivo entre esloras y atardecer sobre las murallas. A las diez, Lío abre su cabaret sobre el agua: cena, espectáculo y la mejor vista nocturna de Dalt Vila, la velada más codiciada de la isla y la que más agradece una compañía brillante. Después, dos caminos: Pacha y sus cerezas eternas a cinco minutos a pie, o Chinois, la sala que ocupa el espacio del antiguo Heart, para una noche más íntima. Quien prefiera el azar elegante tiene el Casino de Ibiza junto a la marina, con mesas hasta la madrugada. Para este circuito recomendamos reservas de seis horas en adelante; el esmoquin no es obligatorio, la puntualidad sí.
¿Con cuánta antelación se reserva compañía en Botafoch?
Depende del plan. Para una cena en el muelle o una copa en el casino basta con avisar unas horas antes: la marina está a cinco minutos de Ibiza ciudad y nuestras acompañantes llegan con puntualidad de reloj suizo. Para Lío en temporada alta conviene cerrar mesa y compañía con dos o tres días, porque el cabaret agota sus reservas; y para un chárter de día completo, lo ideal es una semana, tiempo suficiente para elegir la acompañante adecuada al ambiente de a bordo y coordinar con la tripulación. Las fiestas en barco con varios invitados requieren conversación previa: podemos proponer dos o tres perfiles compatibles entre sí. En todos los casos, la confirmación llega por el mismo canal discreto por el que se solicitó.
Atracciones
Pantalanes de Marina Botafoch e Ibiza Magna
Los amarres más codiciados del Mediterráneo occidental: superyates alineados frente a las murallas de Dalt Vila, con paseos de muelle donde el atardecer se contempla entre esloras de museo.
Lío Ibiza
Cabaret, restaurante y club suspendidos sobre el agua de la marina, con Dalt Vila iluminada como telón; la velada más teatral y solicitada de Ibiza, hecha para compartirse en buena compañía.
Pacha
El club de las cerezas, en pie desde 1973 a cinco minutos de los muelles; salas íntimas, residencias legendarias y el único superclub al que se puede volver caminando del brazo.
Casino de Ibiza y Chinois
Mesas de juego hasta la madrugada junto a la marina y, en el espacio del antiguo Heart, la sala Chinois para noches más íntimas; el plan alternativo cuando la pista no apetece.
Hoteles recomendados
Ibiza Gran Hotel
El cinco estrellas gran lujo de la isla, frente a la marina y junto al casino, con suites de arte contemporáneo y vistas a Dalt Vila; la dirección natural de las veladas de Lío.
OD Ocean Drive
Icono art déco a pie de pantalán, con rooftop de atardeceres sobre los yates y un ambiente cosmopolita; perfecto para quien quiere dormir a diez pasos de su embarcación.
El Hotel Pacha
El hotel boutique de la casa Pacha, entre la marina y el club, con suites amplias y entrada preferente a la pista; la elección obvia para noches que terminan bajo las cerezas.