El casco amurallado renacentista de Eivissa, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999: catedral, castillo, callejuelas empedradas y vistas al puerto desde lo alto.
Es la zona más fotografiada de la isla y reúne los hoteles boutique más singulares — palacios reconvertidos, sin habitaciones repetidas.
Dalt Vila se vive caminando. Las pendientes son pronunciadas y las calles peatonales — el coche se deja en el aparcamiento de Vara de Rey y se sube andando. Esto convierte el encuentro en algo más íntimo: cada paso forma parte de la velada.
Para una velada aquí trabajamos con cena en algún restaurante con terraza histórica (Es Boldadó alternativo, Mar a Vila, La Brasa) y subida posterior al hotel-palacio. La modelo viste según el código — informal-elegante, calzado adecuado a la piedra.
Los formatos demandados aquí son de tres a doce horas. Una visita corta tiene menos sentido porque Dalt Vila pide tiempo para descubrirla.
Catedral de Santa María
Catedral gótica en lo alto del recinto amurallado, con vista panorámica al puerto.
Castell d’Eivissa
Castillo medieval con baluartes renacentistas, mirador y rutas guiadas.
Necrópolis Puig des Molins
Necrópolis fenicio-púnica con más de 3.000 hipogeos, también UNESCO.
Mirador de Dalt Vila
Casa-palacio del siglo XV reconvertida en boutique cinco estrellas Relais & Châteaux dentro del recinto amurallado.
La Torre del Canónigo
Antigua torre de canónigos del siglo XIV, hoy suites boutique de gran formato.